¿CESÁREA? ¿PARTO NATURAL?
- Mariana Mejia

- 27 oct 2018
- 4 Min. de lectura
Este artículo es un poquito más personal que los anteriores, aquí te cuento cómo fue que conocí al amor de mi vida...

¡¡¡LES PRESENTO A MI AMOR, PAOLO MEJÍA VERGARA!!! Soy hermoso mamá, soy tu hombrecito, soy el compañerito que Dios te prestó para que estuviera contigo hasta que Él lo decida, así que, por favor, cuídame, protégeme, quiéreme, ámame, enséñame, valórame, pero, sobretodo, no permitas que nada ni nadie me haga daño, dependo de ti, soy la vida de tu vida y la sangre de tu sangre.
Eso fue lo que sentí que dijo mi niño la primera vez que pude verlo, luego de una recuperación, de la cual, todavía estoy luchando para estar mejor.
Tenía 39 semanas de embarazo, ya mi bebé estaba completamente listo para llegar a este mundo, pero parecía que no quería salir, estaba muy cómodo en el calor de mi vientre. Me presenté con mi mamá el sábado 20 de octubre en las horas de la mañana a la clínica para, lo que sería, mi última ida al ginecólogo, hasta ese día, mi parto estaba destinado a ser natural... "Primera ecografía, última ecografía, últimos exámenes de laboratorio, sífilis, VIH, quítate el pantalón, el interior, te colocas la bata y te acuestas en la camilla". Así lo hice, como dije, rutina.
"Esto es cesárea, natural no lo vas a poder tener, es imposible, es demasiado grande tu bebé" - Palabras textuales de la doctora al ver la última ecografía
Mi mamá y yo nos miramos, quedando perplejas ambas al preguntar cuándo sería la cesárea, a lo que la ginecóloga respondió "Hoy mismo". ¿¡¡QUÉ!!?. No mentiré, el miedo, la ansiedad y la angustia se apoderaron de mi en ese momento, pero, al mismo tiempo, la emoción de saber que por fin conocería a mi humano pequeñito, opacó todas esas emociones negativas que sentí.
Sin embargo, la doctora me hizo un tacto y dijo que era una lastima que me tuvieran que realizar una cesárea, ya que tenía una pelvis muy buena para poder tenerlo, pero Paolo, no pudo encajarse adecuadamente para poder viajar a través del canal de parto. 11am me dieron la noticia de la cesárea, me quitaron líquidos y alimentos, se llevaron los papeles y me dijeron "Espera para que te hagan la remisión porque en esta clínica no podemos operarte, pero como la cesárea es hoy, no debes comer ni tomar nada". Tomé aire, como pude me decía constantemente "Ten mucha paciencia, falta poco, cada minuto que pasa es un minuto menos para conocerlo". Estaba bañada en sudor por el estrés tan tremendo que sentía, estaba ansiosa, otra vez, y claro, moría de sed.
Estuve con dos mamás adolescentes más que estaban en las mismas que yo, esperando una remisión para una cesárea, una por hipertensión y sobrepeso, y la otra, su bebé tenía bradicardía (ritmo cardíaco lento). Hablé mucho con ellas, al igual que yo, estaban asustadas, pero, como pude me tranquilicé, nuevamente, y empecé a hablarles, a explicarles algunas cosas que no entendían, digamos que nos hicimos amigas de parto.

Desde el día anterior, yo había tenido contracciones, observaba mi barriga recogerse como "un balón de fútbol" y colocarse dura como una piedra, aunque, no sentía ningún tipo de dolor.
Ese sábado, volví nuevamente con las contracciones desde el medio día, cada vez eran más seguidas, pero también sin dolor. Hasta que se hicieron las 7pm y empecé a sentir un dolor tremendo que no había experimentado en mi vida. No les mentiré, dolía de una manera bárbara. Iniciaba en la zona baja de mi espalda (lumbar) y viajaba por toda la barriga finalizando en las piernas. Oficialmente, había iniciado mi trabajo de parto. ¿Lo más increíble? ¡¡TODAVÍA SEGUÍA EN LA CLÍNICA DONDE NO ME IBAN A OPERAR!!
Traté de estar muy calmada, pero el dolor no me lo permitía, caminaba de un lado a otro desesperada tanto por el dolor, como por el seguir ahí. A eso de las 9pm voté el tapón mucoso y empezó el conteo regresivo. La ambulancia por fin llegó antes de 10pm, ya yo no podía con el dolor, el cansancio, el hambre, la sed, realmente estaba agotada.
Una vez que llegué a la clínica donde iban a realizarme la cesárea, me colocaron en la sala de parto y el ginecólogo mandó a decir que comiera, que no iba a operarme esa noche, sino al día siguiente... Otro día más. Esa noche no dormí nada, a las 3am desperté llena de sangre, corrí al baño, llamé a la enfermera quien llamó al ginecólogo y me dijo que me operaba a primera hora, que tratara de mantener la calma. Pero claro, lo único que yo pensé en ese momento fue "Este tipo no tiene ni idea lo doloroso que es esto". No pude dormir, tuvieron que inyectarme para medio controlar las contracciones, pero no sirvió de nada.

Por fin, 21 de octubre, 8am, llegaron por mi para llevarme al quirófano. Me prepararon, me colocaron la anestesia epidural, no sentí cuando me la pusieron, solo cuando mis piernas empezaron a dormirse. Me acostaron en la camilla con los brazos abiertos, entró la ginecóloga y a las 8:20am empezó la operación.
8:34am NACIÓ MI BEBÉ, LO ESCUCHÉ LLORAR
Fue el momento más increíble de mi vida, no lo podría describir nunca, las palabras no han sido inventadas para eso, fue algo perfecto, sólo así. Luego lo vi, lo colocaron a mi lado derecho para limpiarlo, pesarlo y examinarlo... 52cms de largo, 3950gr, me dice el pediatra "Mira, eres madre de un niño muy feliz y gordo, tiene las medidas de un bebé de mes y medio". Un muñeco macrosómico (más grande del rango "normal"). Se lo llevaron enseguida para que mis padres lo conocieran, además debían esperar que yo saliera de la cesárea, cirugía que se complicó y demoró mucho más de lo que debería, fue tenaz.
Salí de cirugía a eso de las 9:45am y me llevaron a la sala de recuperación, me dormí. A las 2hrs desperté y me llevaron a mi niño, primera vez que pude verlo bien, tocarlo, sentirlo.
Es una sensación imposible de describir mamás, estoy feliz, no mentiré, adolorida, no volvería a tener una cesárea si fuera mi elección, me cuesta caminar, sentarme, acostarme, todo, pero al final, absolutamente todo vale la pena cada vez que mi niño me mira y yo lo miro a él.





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