¿Muchas náuseas mamá?, ¿te arde la garganta?
- Mariana Mejia

- 9 oct 2018
- 4 Min. de lectura
¿En qué semana estás? En realidad, no importa mucho esa respuesta... en algún momento sentirás náuseas o te arderá la garganta... Aunque también existe la posibilidad de que nunca suceda. Por mi parte, no tuve que enfrentarme a las náuseas jamás, pero sí a la acidez y, créeme, no es la experiencia más agradable que podamos tener durante el embarazo.

Hola mamá, bienvenida otra vez.
¿Cómo te has sentido últimamente?, no me sorprendería si la respuesta es un poco negativa, sé que no es fácil lo que tu cuerpo está viviendo, ya pasé por ahí. Aunque, no lo olvides, cada embarazo es muy diferente y claro, es normal, así que no te angusties. El gran consuelo que puedo ofrecerte en este momento, es que pasará, cuando tengas a tu bebé en brazos por primera vez te darás cuenta que todo habrá valido la pena, inclusive esas náuseas y esa acidez que te complican la existencia.
No tengo idea lo que es pasar por esa etapa de las náuseas, no la viví. Pero, a pesar de ello, investigué un poco para ayudarte a sobrellevar este no tan agradable síntoma y encontré unos cuantos "remedios" caseros, entre ellos, algunos naturales. Esto es importante mamá, recuerda que no eres tu sola, por ende, tu bebé recibe todo de ti, así que es mejor que trates, en lo posible, de aguantar un poquito, o en su defecto, de tomar cosas naturales, ¡¡NO TE AUTOMEDIQUES!!
Existen muchos medicamentos para evitar o quitar tanto las náuseas como la acidez, pero la mayoría de ellos están contraindicados durante el embarazo y la lactancia, así que prestarle mucha atención a eso.

Algo IMPORTANTE mamá que debes tener en cuenta, es que ese cuadrito con algunos consejos, te sirve siempre y cuando estés AL INICIO DE TU EMBARAZO, si no te ha dado acidez, esto puede ayudarte. Pero, una vez que ya la tengas, olvídate de las galletas, de la menta, hasta del agua.
Ahora, bien, si eres como yo, y no sabías que existía la acidez hasta que tu embarazo avanzó, tengo noticias, es tremendo. Esto sucede debido a algunos de los cambios hormonales y físicos que se producen en tu cuerpo. Te explico un poco, la placenta produce la progesterona, que relaja los músculos lisos del útero. Esta hormona también relaja la válvula que separa el esófago del estómago, de modo que los ácidos gástricos regresan desde el estómago hacia el esófago, y esto produce la sensación de quemazón. Además, a medida que va creciendo tu bebé, empezará a ocupar casi toda tu cavidad abdominal, desplazando los ácidos hacia el esófago. No tiene nada que ver que tu bebé tenga pelo o no, es un cuento de la época Medieval. Así que no creas esa historia, son cuentos de abuelas sin fundamentos científicos reales.

En esta ocasión, no voy a escribirte un cuadro como suelo hacer al momento de aconsejarte algo o darte algún truco. Sólo voy a darte las ÚNICAS dos ayudas que me han servido a mi para calmar la acidez.
Lastimosamente no puedo decirte que te dará acidez, cada cuerpo es diferente, así que te toca descubrirlo. A mí, las galletas me mataban, las cosas muy ácidas, picantes, los fritos y si ya la tenía, el agua la empeoraba. A veces pasaba todo el día así, pero la verdadera tortura llegaba en la noche, dormir era casi imposible.
Probé durmiendo sobre el lado izquierdo, ya que estar boca arriba no ayudaba mucho, dormir sobre mi lado derecho tampoco me servía de nada, sólo la alborotaba más. Al comienzo trataba de dormir lo más sentada posible, mi mamá y varias tías me dijeron que eso funcionaba, pero, al parecer, a mi no. Ponía hasta cuatro almohadas pegadas a la pared, se supone que la idea de mantener la espalda recta ayudaría. Siendo honesta, durante unas noches era magnífico, podía dormir así, era un poco incómodo, pero te acostumbras. Tristemente, toda historia tiene su final, y ese remedio, llegó a su fin. Dejó de ayudarme. Una noche, muy desesperada, busqué en Internet, no soportaba seguir así, y descubrí ¡¡LA LECHE CALIENTE!!
FUE LO MEJOR QUE PUDO PASARME
Todas las noches, antes de acostarme (si tenía acidez) me tomaba un pocillo de leche caliente con un poquito de azúcar. No soy amante a la leche, pero la azúcar te ayuda, como te he dicho, te acostumbras. Fue lo ÚNICO QUE REALMENTE ME SALVÓ LA VIDA. Inclusive, a veces, si por las tardes estaba mal con esa quemazón, me tomaba medio pocillo. Así que mamá, ¡¡¡TOMA MUCHA LECHE!!! Además, eso le sirve a tu bebé para sus huesitos.
Te cuento algo como un dato adicional, la acidez que produce nuestro organismo de embarazada es diferente a la de una persona que no lo está. Ya sabes porqué se produce la nuestra. Resulta que a las personas que sufren de acidez o gastritis, les prohíben la leche porque puede provocarles úlceras. A nosotras no mamá, así que no te preocupes, toma toda la leche que quieras, no te pasará nada. En caso de que no la soportes, yo tomaba leche DESLACTOSADA SEMIDESGREMADA, así tampoco te cae mal.





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